Viena

by Maria on July 29th, 2006

EDIT IMPORTANTE:
debido a cambios en la base de datos del servidor, la web se me ha vuelto loca. Aparecen al principio los primerísimos posts, del año 2006, y me es imposible escribir aquí (no aparece lo nuevo). Por tanto, he creado un blog provisional mientras estoy en París; ya arreglaré este desaguisado a la vuelta.
Gracias.
Votivkirche

Europa abrirá pronto sus puertas. El desconocido clima me arropará con toda su violencia, y yo sonreiré entre sus brazos húmedos.

Zurich

by Maria on August 8th, 2006

La Swiss Airlines te regala chocolate. Y magdalenas, si eres bueno. En el aeropuerto de Zurich un camarero que habla castellano te ofrece sushi a precios desorbitados. Pero la fanta de limón no existe. Eso sí: los baños cuentan con grifos automáticos y radios que te llevan a los 90 con aquello de How deep is your love.

Si quieres pagar con euros en Suiza, olvídate de las monedas inferiores a un euro. Los puntos wifis son engañosamente gratuitos; en realidad no sirven para nada si no pagas.

Desde el avión, este pequeño país se veía precioso. Pero yo sólo supe de su aeropuerto y el sabor del chocolate.

Viena II

by Maria on August 16th, 2006

Iglesia de Otto Wagner en Steinhof

Viena huele a lluvia.

La Stephansdom se alza solitaria sobre la ciudad. No lejos de allí, la Votivkirche anhela el fin de las obras, un poco de descanso para su gótico historicista. Mozart respira en cada calle.

El estilo de la juventud vienesa de principios del siglo XX sonríe en pétalos dorados: Gustav Klimt y su alegoría de la Novena Sinfonía aguardan silenciosos tras esos muros. La belleza existe, sí, Otto Wagner también lo sabía, y por eso supo crear algo tan maravilloso como la iglesia de San Leopoldo de Steinhof. El atardecer hace del oro un escalofrío.

Viena es la ciudad de la cultura. Ante los imponentes museos de Historia del Arte e Historia Natural se alza el Museumsquartier. Dentro, los cuadros de Schiele te observan tímidos, así como una exposición del Nouveau Realisme dispuesta a sorprenderte. La psicodelia, no obstante, también tiene lugar en esta ciudad: la Kunsthalle le abre sus puertas a la Velvet Underground y las drogas en exposición.

A las afueras, el parque del Alto Danubio te acoge en sus columpios y su verde césped rodeado de flores.

Viena es una ciudad maravillosa.

a g u a

by Maria on August 17th, 2006

Irresitable Fate, por Bita Vakili

Llevo varios días presagiando este día de lluvia. Mi cuerpo languidecía entre las sábanas, mirando el calor del sol atravesar la cortina, blanca, plagada de mariposas de pluma y plástico.Entonces, la visita inesperada del frío, mis dedos estremeciéndose bajo la oscuridad de una noche embriagada de música.

Recuerdo las figuras con vasos de whisky y cigarrillos que aparecen en las películas, la melancolía de una noche lluviosa, sentada en un rincón de la habitación. De vez en cuando, la luz de la luna, y un amago de descanso, una pausa antes de dejar caer la rabia contenida del firmamento. Y permanezco feliz bajo las sábanas, sabiendo que dormiré pronto, con mayor paz que la obtenida en mucho tiempo.

Ayer, mi hermana esperaba pacientemente a que el caramelo cayera sobre una tortita recién hecha. Miré por la ventana cómo el cielo comenzaba a encapotarse, y le pregunté: ¿si lloviera caramelo, caería despacito?
Momentos después imaginé granizo caramelizado arrasando las ciudades.

Imagen: Irresitable fate, de Bita Vakili.

nueve

by Maria on August 24th, 2006

Anoche escribí un poema tal y como solía hacerlo hace dos años: tendida en la cama, con mi cuaderno rojo abierto -por la primera página donde hay un hueco-, y escuchando Radio3. Cobró tinta un poema de pantallas y voces que te hablan, de estancias oscuras y mundos giratorios. Un resquicio de aquel recuerdo de una instalación de Bill Viola que, no obstante, no tiene nada que ver con ella.

Ahora, entre las páginas que se avecinan, hay un hueco -parece que en la número 47, ya veremos si así permanece- para este nuevo texto que aún espera su bautizo. Ya queda menos.

la función egocéntrica

by Maria on September 5th, 2006

Tengo agujeros dentro.

Una frase tan prosaica es la que me ha asaltado mientras me imaginaba a mí misma comprándome un bloc de dibujo y utilizándolo, por ejemplo, en el autobús o en el césped de la facultad. Me he imaginado a la gente cotilleando lo que pudiera estar dibujando, y cómo se sorprenderían al ver garabatos sin sentido y sin, posiblemente, el menor valor artístico. Entonces me ha venido a la mente una de aquellas clases de teoría del arte en las que el profesor nos preguntaba para qué sirve el arte, y si es necesario (algunos dijeron que no, por si lo dudaba alguien). Recuerdo que una de las principales facetas que todos (o casi) dimos por supuesto fue la comunicación. Al imaginar mis futuros bocetos horripilantes me he dado cuenta de que el arte, para mí, tal vez no sea más que una comunicación conmigo misma. No estoy segura de si me refiero al arte que pueda hacer yo o al que hagan los demás; será que me siento, después de todo, más receptora que creadora, aunque la pieza, o el poema, sea mío. A pesar de que muchos puedan opinar que la escritura, por ejemplo, sea un impulso de ser reconocido, o de transmitirle algo a alguien, no siempre es así. Por supuesto habrá gente que se mueva por el ombliguismo, o por el deseo de decirle algo al mundo. Yo, en este momento, sólo quiero escribir en voz bajita y escucharme. Si alguien más lo hace, estupendo.

Tal vez me suponga este pensamiento una especie de contradicción con aquello del querer publicar tus textos. ¿Para qué poner un poema en una revista, o editar un libro, si lo único que te interesa ya se ha realizado? La función inmediata del crear es expresarse para escucharse, y que una vez terminada la obra, lo que el artista desea es ver crecer a su criatura, lanzarla al mundo. La consecuencia última de esto es que lo único importante es la obra, no el autor; el arte no son los artistas, sino las obras de arte.

En fin, un cacao mental tras una tarde estudiando la historia del dibujo.

origen

by Maria on October 1st, 2006

60 poemas. Escritos, unos 40, tal vez (o eso me gusta pensar). El resto siguen dando vueltas en mi cabeza, que si odas a los muertos, que si la ciencia, que si el amor, que si la dualidad de la condición humana… Y otros poetas con 25, tal vez 30 poemas alcanzan. Malditos sean los cupos y los premios, malditos los que juzgan y nos hacen temer lo que vendrá. Maldita mi comodidad en la poesía en prosa y mi difícil armonía con los poemas largos. Tanto trabajo, tanto trabajo que pudiera dar para dos libros o tres si se tratara de otra persona. Y yo lo concentro todo en poco más de 500 míseros versos divididos en 60 poemas, esperando que alguien más -aparte de mí- comprenda este galimatías tan extraño. 60 poemas. Ni uno más, lo prometo.

hello another way

by Maria on October 2nd, 2006

Mañana comienza el otoño de verdad. Los paseos fríos y angostos, las horas de espera. La cristalera enorme que preside la ciudad y contiene toda la lluvia del mundo. Y de nuevo, los rostros sumergidos en lo desconocido.

Aprenderé sobre el Islam y China; sobre las gentes que habitaron América mucho antes de que soñáramos con su existencia; sobre el Renacimiento y el Barroco; sobre guerras mundiales y revoluciones.

Tal vez pierda el miedo al volante.

Pero sobre todo seguiré dividida entre dos ciudades; el cielo de Granada parece no ser nunca bastante.

luces del norte

by Maria on October 4th, 2006

Hay tanta gente fuera. Niza, Berlín, Southampton… Lugares que tan sólo conozco de nombre y que tal vez en un futuro remoto llegue a vislumbrar. Mientras, he vuelto a los largos paseos desde la facultad hasta la plaza de Derecho, los minutos interminables entre clases, los nervios, el estrés…

Una chica italiana se ha sentado a mi lado a primera hora. Una parte de mí la ha envidiado: no conoceré aulas extranjeras, no me dejaré llevar por voces en otra lengua. Quizás Valencia. Quizás Madrid. Quizás siempre esta ciudad pequeña.

Tantos planes de futuro que se aniquilan entre sí. Hubiera sido bonito Viena, o París, o Berlín, o Tromso, o incluso Roma, con lo que me cuesta pensar en ir a estudiar a Italia. Pero otras ideas lo sepultan. Algunas tienen forma material, otras forma humana, e incluso mi mente cuadriculada me impone la comodidad de una facultad única. O a lo sumo, española.

En fin. No veré la aurora boreal mientras pienso en el arte contemporáneo.

by Maria on October 19th, 2006

Y habrá la misma sed, la que no se refiere al agua ni a la lluvia, la que sólo se sacia en la contemplación de un vaso vacío.

Alejandra Pizarnik, Diarios.